El g-strong

Había ido al Work con un g-strong puesto. De repente en un mal movimiento me desgarre la espalda por lo que me enviaron al fondo.

El doctor envió a ponerme dos inyecciones, para mi fue algo embarazoso cuando vi que el que me pondría la mismas seria un Enfermero varón. Le dije que debía al servicio sanitario y me puse el mismo al revés… poca tela pero a mí entender menos bochornoso!

Al salir de allí, olvide que había intercambiado mi pieza interior… ufff estuve como un mes usando cremas para aliviar mi dolor!

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Durmiendo con el enemigo!..

Si, es el título de una reconocida película protagonizada por Julia Roberts, y la cruda realidad de muchas mujeres… podríamos añadir el secreto de algunos hombres…

Ciertamente los pensamientos que vienen a mi mente al escuchar la frase “sleeping with the enemy” que traducido al español es “durmiendo con el enemigo”, ninguno es positivo! Y estoy segura que los que vienen a la tuya que me lees, tampoco lo son!

La realidad es que cuando uno ve la película puede pensar que es algo exagerado pero lamentablemente no lo es… Así vivía yo! Atemorizada, angustiada, con la incertidumbre de cómo la pasaría con posterioridad a la llegada del padre de mis hijas a la casa!

Mucho antes de que se acercara la hora de el llegar a casa me sentía intranquila y a la expectación de que panorama me esperaría! Empezaba a prepararme para evitar que algo pudiera disgustarle, raras veces lo lograba, trataba de que todo luciera en orden y a su forma!

Pero igual en un centenar de ocasiones su plato de comida terminaba pegado a la pared del pasillo… en ocasiones estaba muy caliente, en otras frio; o ya habían pasado las 6:45 que era la hora que el había designado para comer, así me hubiera pasado por dos minutos!

Era una obsesión con que todo estuviera impecable sin el tener que mover un solo dedo! Si abría la puerta del gabinete de cocina, todas las etiquetas debían de quedar de frente, por marca y estatura; en las gavetas del gavetero en el cuarto, todo doblado y clasificado por pieza, de la misma forma en el closet… el color de cada gancho representaba una pieza distinta y se debían de clasificar ( suéter en gancho verde y si habían tres suéter negros debían ir uno tras el otro).

Realmente sus palabra eran orden! Una vez me dio la primera bofetada y le demostré mi miedo, me convertí en su exclava! No me atrevía a mover un dedo sin su consentimiento!

Cuando mi hermano mayor se caso el no permitía que me relacionara con mi familia y yo fielmente no me atrevía ni siquiera a realizar una llamada telefónica en su ausencia. Le tenía un miedo absurdo e irracional!

Al llegar la invitación de la boda, gritaba que le habían faltado el respeto y que yo no debí permitir que eso ocurriera… fue un mes largo, en espera de que llegara ese día para ver si terminaba esa pelea!

En las noches metía un cuchillo debajo del mattre, nunca me atreví a sacarlo pero me hacía bien pensar que estaba allí por si lo llegaba a necesitar! Nunca olvidare aquella sensación y el ahogo y la presión que se siente tener tu enemigo al lado!

Somos seres libres! Que nadie nos perturbe La Paz!