Acampar!!!

El gusto por acampar creo que es algo que lo llevo en la sangre.

Mi papá era militar! Contrario a muchos otras soldados que he escuchado, el disfrutaba pernoctar en los montes! Cuando llegaba después de varios días esperaba ansiosa que abriera su equipo! Me encanta aquella diminuta caseta que se abría de forma triangular, el plato de metal que contenía los utensilios adentro y la pala!

Cuando llegaban los 4 de julio, íbamos a un río a pasar el día junto a la familia de otro tío mío y montaban 4 palos y sobre ellos un toldo para cubrirnos del sol, mi papá preparaba el fogón con cuatro piedras y allí cocinaban!

Ya como a mis 7 años esos pasadias comenzaron a extenderse hasta el próximo día, pues los cuatro palos los cubrían mejor y allí pasábamos la noche! Con el pasar del tiempo tuvimos nuestra primera casita hasta que una tormenta cambio el rumbo del río y nuestro lugar se daño y nunca volvimos!

Sorpresivamente acampar era una de esas cosas que le gustaba hacer al papà de mis hijas. Aunque cuando me lo mencionó la primera vez me negué rotundamente por la ansiedad que generaba la idea de estar en un lugar incierto con el… despertó en mi esa niña aventurera que tenía dormida.

Finalmente acampamos aunque para sentirme emocionalmente estable invite a su mamá a que nos acompañará! Ciertamente acampar me encantaba, despejaba mi mente y mis hijas lo disfrutaban!

Poco a poco fui adquiriendo equipo, lo que me permitía que la estadía fuera más cómoda y placentera! Con el divorcio, el término dañándome todo mi equipo, pues sabía que era algo me encantaba hacer.

Han pasado muchos años desde la última vez que acampé y no logró ir a las tiendas por departamentos sin visitar el area de acampar! Me he hecho el firme propósito de hacerlo con Rubén y creo que pronto se nos dará! Espero poder contarles!

A los que no lo han hecho, se pierden de una magnífica aventura!