Olvide los espejuelos…

Estaba en la fila del banco porque había perdido mi tarjeta Ath. Cuando fui a llenar la hoja de retiro de fondos me percaté que andaba sin mis espejuelos, (cosa extraña, siempre traigo varios, es costumbre perderlos) pues sin ellos no veo nada!; me salí de la fila y fui corriendo a la farmacia del frente a comprar una espejuelos con bifocal, puse mi cartera sobre el mostrador y comencé a buscar uno con el que pudiera leer, pero no lograba ver el número de lente, así que me puse los espejuelos que tenía al lado de mi wallet y busque hasta localizar los apropiados para mi! Los pague y me los puse!

Ya en la fila de nuevo, había una señora frente a mi en la fila con una niña al hombro… ella me miraba y reí, de repente le dice a su mamá; porque ella tiene tantos espejuelos?… fue cuando me percaté que llevaba unos puestos, otro como diadema en el pelo y otro guindando en mi blusa! No podía creerlo!

Finalmente no sabía si reír o llorar… ahora solo se los cuento a ustedes!

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La alcancia!…

De pequeña mi abuela paterna nos tenia una alcancia a mi hermano mayor y a mi! Se trataba de unos potes de la crema “vitapointe”, no se si todavía eso viene! Recuerdo un pote blanco, letras rojas y tapa azul. Allí ella depositaba el menú que le iba sobrando durante el transcurso de la semana por partes iguales!

Cuando llegábamos a visitarla los sábados yo corría al armario donde estaba la alcancia, sacaba el dinero y lo malgastaba en dulces! En cambio mi hermano mayor ni se acercaba a la de el hasta pasadas varias semanas, cuando ya no cabía más dinero en el pite, que los contaba y los envolvía y dejaba en una caja en casa de mi abuela! Dejando nuevamente la alcancia en su espacio! Entonces yo lloraba, gritaba y zapalateaba porque el tenía más dinero que yo!

Con el pasar del tiempo mi abuela intentando evitar mis rabietas comenzó a poner una cinta adhesiva alrededor de la tapa para evitar que la abriera y me compraba un dulce para eso de intentar evitar que quisiera sacar el dinero… pero yo con un poco de esfuerzo la abría y malgastaba el mismo.

No seguiré narrando las cientos de situaciones que tuve con la alcancia pero finalmente mi abuela nos abrió una cuenta a cada uno en el banco y fue la única forma en que consiguió que mi cuenta tuviera progreso!!!